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    La riqueza de la pobreza
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    Objeción//Objeción de concienciaconciencia//
    Evolucionismo y cristianismo

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    EVOLUCIONISMO Y CREACIONISMO:
    ¿Existe conflicto entre ellos?
    INTRODUCCIÓN:
    INDICE: PAGINA
    Introducción 1
    Evolucionismo 2
    Creacionismo 5
    Evolución vs Religión 7
    Conclusiones 8
    Observaciones 9
    Bibliografía 9
    A
    A lo largo
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    creciendo y
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    EVOLUCIONISMO:
    Las culturas en su inmensa mayoría han intentado resolver el enigma de
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  3. page Evolucionismo y cristianismo edited EVOLUCIONISMO Y CREACIONISMO: ¿Existe conflicto entre ellos? INTRODUCCIÓN: INDICE: PAGINA In…

    EVOLUCIONISMO Y CREACIONISMO:
    ¿Existe conflicto entre ellos?
    INTRODUCCIÓN:
    INDICE: PAGINA
    Introducción 1
    Evolucionismo 2
    Creacionismo 5
    Evolución vs Religión 7
    Conclusiones 8
    Observaciones 9
    Bibliografía 9
    A lo largo del tiempo, a medida que el conocimiento ha ido creciendo y
    por tanto la ciencia avanzando han aparecido numerosas pruebas empíricas
    que demuestran que el origen del mundo desde lo inerte hasta la vida
    (entendiendo como vida desde los organismos más sencillos hasta el hombre)
    ha ido constituyéndose a raíz de numerosas y sucesivas transformaciones
    derivadas de cambios producidos en el ambiente.
    También se ha visto que estas transformaciones se conservan de
    generación en generación desarrollando la construcción de un proceso
    evolutivo.
    Al aparecer este concepto de evolución, empezaron a surgir
    controversias, respecto a lo que la mayoría de la gente pensaba: El origen de la
    vida y lo inerte era llevado a cabo por Dios.
    Lo que se intenta hacer ver en esta pequeña disertación es que, ambas
    teorías (evolución y creacionismo) no se contraponen sino al contrario, se
    complementan, por ello iremos desglosando cada uno de los puntos para llegar
    al objetivo de unificarlos al final. Para ello contaremos con algunos testimonios
    referidos para cada uno de los campos a tratar.
    EVOLUCIONISMO:
    Las culturas en su inmensa mayoría han intentado resolver el enigma de
    cómo ha surgido el Universo y más tarde la vida. Podemos encontrarnos así en
    el siglo IV d.C que San Agustín (véase la obra “The city of God” ) (1)
    defendía la idea de que a pesar de la existencia de un Dios no todos los
    organismos y lo inerte salían de Él, sino que algunos sufrían variaciones
    evolutivas en tiempos históricos a partir de creaciones de Dios.
    También en este siglo nos encontramos a San Gregorio de Nisa que decía
    que el mundo cósmico se ha originado en dos etapas:
    • Creativa ( instantánea)
    • Formativa ( gradual con el paso del tiempo)
    Las motivaciones de San Agustín y San Gregorio no eran científicas sino
    teológicas. Llegando ya al Siglo XIII fue Tomás de Aquino el que defendió que
    el origen de los seres vivos a partir de la materia inerte no se oponía a la fe
    cristiana pero dejó que fueran otros los que llevaran a cabo esas
    comprobaciones de ser ciertas.
    No fue hasta el Siglo XVIII cuando apareció la primera teoría de la
    evolución. Lamarck decía que la vida poseía la propiedad de mejorar con el
    tiempo dando así un proceso continuo desde lo que es inferior hasta lo que es
    superior.
    Ya avanzado el siglo XIX Darwin con su libro “El Origen de las
    Especies”(2) (creado a partir de influencias de escritos anteriores) que sigue
    permaneciendo en auge hasta la actualidad. Sin embargo Darwin no utilizaba el
    término de evolución como lo conocemos hoy en día sino que defendía que
    todo surgía de un antepasado común que se iba transformando al relacionarse
    con el medio en el que vivía.
    Lo que verdaderamente introdujo Darwin fue el concepto de Selección
    Natural entendiéndola como la justificación a las adaptaciones y sus
    comportamientos y como consecuencia de la presencia de esta selección los
    organismos exhiben diseños (órganos o funciones adaptativas) que están
    adaptadas a los entornos existentes.
    Darwin con esto exponía que los diseños no eran consecuencia de un
    diseño inteligente sino que lo eran de un primer proceso surgido al azar; esto
    se puede ver de la siguiente manera:
    En la naturaleza surgen mutaciones de manera azarosa; a continuación la
    selección natural actúa sobre ellas y elimina aquellas que no son beneficiosas y
    en cambio mantiene las que sí lo son (el mantenimiento se debe a que estas
    irán pasando de generación en generación) dando lugar a una adaptación
    organizada cuya consecuencia es la evolución.
    Con ello estamos explicando que la Selección natural en ningún momento
    crea sino que trabaja sobre lo ya creado.
    Otro asunto que se resolvió con esta teoría fue la revolución originada a raíz
    del descubrimiento Copernicano que defendía que la tierra giraba alrededor del
    Sol. Darwin extendió el concepto de biología a la noción de materia en
    movimiento que la razón humana puede explicar sin extenderse a razones
    extra naturales.
    Pero el mayor logro de este científico y que llevo al debate que aquí se
    intenta clarificar fue demostrar que la organización y la funcionalidad de los
    seres vivos se pueden explicar atendiendo a procesos naturales sin necesidad
    de ir a un creador o a otro agente externo.
    Debido a que la selección natural y como consecuencia la evolución actúan
    de un modo gradual; los seres vivos de descendencia inmediata difieren muy
    poco entre ellos pero a medida que el tiempo avanza estas diferencias se
    acentúan cada vez más (un ejemplo muy claro lo tenemos al comparar los
    miembros superiores de los reptiles con las alas de las aves y el brazo de los
    humanos).
    Sin embargo hay que tener en cuenta que a raíz de la aparición de nuevas
    estructuras nuevas funciones o nuevos seres la evolución lleva consigo
    también la desaparición de otras muchas especies. Asi los organismos que hoy
    existen son el equilibrio entre la aparición de seres nuevos y la desaparición
    eventual de otros.
    Existen pruebas apoyando el evolucionismo y estas son:
    • Registros fósiles (ejemplo: mandibula de los reptiles/ hueso del oído
    humano). Los restos fósiles de homínidos descubiertos en los últimos
    tiempos nos indican que pertenecen a primates que se situan en el linaje
    humano después de haberse separado del linaje de los simios.
    • Semejanza entre las secuencias de ADN (a mayor tiempo mayor
    diferencia en el ADN y a menor tiempo transcurrido menores son las
    diferencias) que llevan a una reconstrucción de la historia evolutiva
    (ejemplo: simio/caballo/ hombre)
    • Similitudes anatómicas.
    • Biogeografía.
    • Desarrollo embrionario.
    A lo largo del siglo XXI en cuanto la evolución referida al ámbito humano se
    enfrenta a dos grandes dilemas:
    • La investigación del paso de Simio a Humano.
    • La transformación del cerebro a mente.
    (figura)
    No se puede terminar este apartado del evolucionismo sin mencionar que
    este es una teoría y como tal teoría que es, debe partir de unas premisas
    empiricas (el sentido de la vida no tiene una base empírica por lo que no puede
    ser explicado) y estas son consideradas hipótesis. A continuación estas
    hipótesis son sometidas a numerosos estudios de diferentes estudios
    elaborados por diferentes investigadores.
    Si después de todo, estas hipótesis siguen en auge se las considera unidas
    como una teoría.
    CREACIONISMO:
    A lo largo de la historia han sido numerosos los defensores de que Universo
    y la vida como tal parten de una idea preconcebida. William Palley(3)
    (científico que influyo en un principio en Darwin) exponía que el Creacionismo
    se dividia en dos partes:
    • Toda forma de vida ha sido diseñada para servir en ciertas funciones y
    para ciertas formas de vida.
    • Sólo un creador omnipotente podría explicar la perfección y el diseño
    funcional de los organismos vivos.
    Cinco siglos y medio antes Santo Tomás(4) (en su obra “la suma
    teológica”) defendía que solo una inteligencia divina podría explicar el sentido
    del Universo con lo que existe un ser inteligente que rige todas las cosas para
    llevarlas a un fin. Todo esto llevo a rechazar el evolucionismo que a
    continuación iba a imperar el conocimiento.
    En primer lugar hay un concepto que la mayoría de los creyentes religiosos
    comparten y es que Dios creó al mundo de la nada (filosóficamente hablando
    sólo Dios es capaz de dotar del ser al que no lo es) Partiendo de esta premisa
    y otras al final veremos que este ex- nihilo (de la nada) no imprime el rechazo
    de la evolución
    Como consecuencia de la vivencia conjunta de evolución y religión han
    surgido nuevos movimientos que a continuación mencionaremos de forma
    somera.
    • Creacionismo de la tierra reciente( YEC) y sus variantes (Creacionismo
    de la Tierra plana y Geocentrismo).
    • Fundamentalismo bíblico remontado a dos movimientos del siglo XIX
    (Adventismo del Séptimo Día y el Pentecostalismo).
    EVOLUCIÓN VS RELIGIÓN:
    Al principio, como ya hemos mencionado, la obra de Darwin “El Origen
    de las Especies” provocó una tremenda oposición de la Iglesia católica y de
    todas las Iglesias protestantes pareciendo que esta idea era contraria a la idea
    tradicional de la creación llevada por Dios. Esto no sólo se pensaba en relación
    a las narraciones bíblicas sino que esta oposición abarcaba las creencias
    cristianas más sagradas.
    Avanzado el siglo XX estas oposiciones fueron desvaneciéndose
    llegando así la evolución a ser aceptada por la mayoría de las religiones y
    autores cristianos. Asi podemos ver testimonios como los siguientes:
    • Papa Pio XII, en su encíclica “Humanis generis”(5) reconocía que la
    evolución biológica era compatible con la fe cristiana pero que era
    necesaria la intervención de Diospara la creación del alma humana.
    • Papa Juan Pablo II, en el discurso a los miembros de la academia
    pontificía de Ciencias el 23 de Octubre de 1996(6) dijo que “el nuevo
    conocimiento científico nos lleva a decir que la evolución deja de
    ser una mera hipótesis (…)”, ya que la convergencia, que no fue
    buscada ni fabricada, de los resultados derivados de diferentes estudios
    llevados a cabo de forma independiente es en si mismo un argumento
    importante a favor de esta teoría.
    (figura)
    CONCLUSIONES:
    Como punto final de esta pequeña disertación podemos concluir que:
    • Ciencia y religión no son contrarias sino que más bien se complementan
    ya que la ciencia por universalmente abarcador que sea su objeto de
    estudio se queda incompleta y es la religión quien completa sus límites.
    • La Biblia por otro lado nos habla del origen del Universo y su creación
    pero con la intención de no querer ser un tratado científico (puesto que
    no lo es) sino que lo que tiene por finalidad es establecer las relaciones
    adecuadas entre Dios- universo y Dios – mundo inerte.
    • Es en cambio la ciencia la que busca respuestas a las diferentes
    transformaciones que se ven en el mundo de lo inerte y lo no inerte y
    como se relacionan entre ellos a lo largo del tiempo.
    • Ciencia y religión guardan un cierto paralelismo ambos parten de lo
    inerte y llegan al hombre. Son por tanto dos formas de unir al
    conocimiento de una misma realidad: El hombre
    OBSERVACIONES:
    (1) San Agustín; “The city of the God” editado y traducido por R.W.Dyson
    (Cambridge University Press 1993).
    (2) Darwin; “On the Origin of Species” facsímile de la primera edición de
    1859. (Nueva york Athenaeum 1967 pp 489-490)
    (3) William Palley; “Natural Theology” (Nueva York American tract
    Society pp 15-16).
    (4) Santo Tomas de Aquino; “Summa Theologiae” (1,2,3,) ( Vol 1
    Tratado de Dios Uno en esencia,2ª edición Madrid BAC 1957)
    (5) Pio XII; Encíclica “Humanis generis” (sobre las falsas opiniones
    contra los fundamentos de la doctrina católica).
    (6) Juan Pablo II; el discurso a los miembros de la academia pontificia
    de Ciencias el 23 de Octubre de 1996 (Texto completo encontrado en
    la Obra “Evolutionary ando molecular Biology: Scientific
    Perscspectives on Divine Action. Ciudad del estado Vaticano/
    Berkeley.California: Observatorio Vaticano y el Centro para la
    Teología y las ciencias Naturales pp2-9).
    Bibliografía:
    1. - Stephen J. Gould; “The Structure of Evolutionary Theory” (ed:2002)
    2.- Francisco J. Ayala; “Darwin y el Diseño inteligente” (Alianza editorial. 2ª
    edición 2009).

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  7. page La objeción de conciencia del aborto edited Introducción Como seres humanos, y ante la diversidad de nuestra creación, no podemos hacer el…

    Introducción
    Como seres humanos, y ante la diversidad de nuestra creación, no podemos hacer
    el intento de homogeneizar la humanidad, sería atentar contra lo más preciado del
    hombre: su libertad. Tenemos que partir del hecho de que somos diferentes, tanto
    física como intelectualmente, debido a factores específicos de cada persona e
    intrínsecos a su desarrollo. A continuación veremos la diversidad entre un ser
    humano y otro, centrándonos en el pensamiento: obtención de la información para
    su posterior procesamiento.
    En palabras del pedagogo español Víctor García Hoz1 podemos dividir el
    pensamiento en seis fases. En primer lugar tenemos la fase perceptiva: ocurre a
    través de la observación, lectura y audición. El hecho de que dos personas veamos
    la misma imagen a la vez no significa necesariamente que la información que
    vayamos a extraer sea la misma. Ya desde la primera fase existe el sesgo del
    espectador.
    Fase Reflexiva: unimos la información obtenida a nuestros conocimientos anteriores
    con el fin de “remodelar” nuestro patrimonio cognitivo. Los conocimientos anteriores
    de una persona no tienen por qué coincidir con los de otra.
    A continuación, la fase creativa: aquí mezclamos la información con nuestra
    imaginación, con estímulos propios del sujeto teniendo en cuenta factores como la
    creatividad y la originalidad. Como cuarta fase tenemos la fase retentiva: en esta
    fase aprendemos y nos valemos de la memoria para agregar un nuevo “libro” a la
    “biblioteca” del cerebro.
    Dentro de la fase expresiva tenemos dos componentes: la fase expresiva verbal que
    es la manifestación externa del proceso cognoscitivo a través del lenguaje; Y la fase
    expresiva práctica o fase aplicativa: aquí unimos el conocimiento, obtenido en fases
    anteriores, con la expresión externa del sujeto. El sujeto manifestará lo conocido en
    función de influencias tales como: la moral, la ética, sus principios, sus virtudes, etc.”
    De esta manera se hace evidente la diferencia entre un ser humano y otro. De
    acuerdo a las fases del pensamiento, un individuo cualquiera será capaz de formar
    1 García Hoz, V. Principios de pedagogía sistemática, 10ª.Ed. Madrid, Rialp, 1981, p. 694.
    opiniones y tomar decisiones en base a lo que percibe y luego conoce, a su manera.
    El hombre, para conocer, utiliza el mundo externo y posteriormente lo aplica al “yo”.
    En la última fase, el conocimiento estará regulado por temas que el individuo decide
    aceptar, por reglas en las que el individuo decide creer, decide adoptar como
    propias. Nosotros necesitamos estas “reglas”, estas directrices sobre el cómo actuar
    debido a nuestra conciencia ya que como seres humanos está en nuestra
    naturaleza perseguir el bien y rechazar el mal. Es ésta la que juzga si un
    determinado acto es bueno o malo. Según Miguel Ángel Monge2: “la conciencia es
    el punto de encuentro de la ley moral objetiva y válida para todos, con la
    singularidad personal”.
    El hecho de que el hombre acepte o rechace ciertas conductas o respalde ciertas
    acciones pasará bajo la minuciosa observación de su conciencia. Una vez pasado
    este escrutinio la persona será capaz de elegir entre lo que puede hacer y lo que por
    conciencia, no debería hacer. De esta manera surge la “objeción de conciencia”.
    Una vez vistas estas características que parecen tan propias de cada persona,
    resulta casi imposible pensar en una sociedad que no respete la libertad de
    pensamiento, ideas, ideología, creencias, etc. Pero como veremos más adelante,
    concretamente en la Medicina, existen prácticas que atentan contra la conciencia
    del médico como ser humano.
    2 Monge, M.A., Ética, salud, enfermedad, Palabra, Madrid, 1991, pp. 23-26.
    Objeción de Conciencia
    Podemos hacer el intento de definir la objeción de conciencia de una manera
    genérica valiéndonos de LAS APORTACIONES De Navarro-Valls y Martínez-
    Torrón3: “la objeción de conciencia sería la pretensión de que algunos
    comportamientos individuales, en principio antijurídicos, no sean objeto de sanción,
    ya que el objetor ha hecho una elección –a favor de la segunda—entre la obediencia
    a la norma jurídica y la obediencia a la ley moral o de conciencia”.
    Así, la persona que alega objeción de conciencia elige entre el cumplimiento de la
    ley, como deber civil, y el derecho fundamental a la libertad de pensamiento,
    ideología, religión, etc.
    Estas dos realidades, el deber civil y el derecho a la libertad, suponen dos
    situaciones jurídicas que deben ser protegidas y es función del Estado mantener el
    equilibrio entre ambas.
    Ante la confrontación de deber y derecho se demuestra de manera explícita la
    necesidad de que existan leyes que regulen la objeción de conciencia. Actualmente
    estas leyes no existen y nos encontramos ante el problema de la cobertura jurídica
    del tema en cuestión.
    Sobre el papel del Estado podemos decir que es su responsabilidad garantizar que
    existan normas de conducta social que sirvan a los ciudadanos como guiones ante
    ciertas situaciones; pero es también su obligación la de defender los derechos
    fundamentales, entre los que se encuentra la libertad de pensamiento. El problema
    deriva de que el Estado no puede decantarse totalmente por una de estas premisas.
    En el caso de que se decida por el primer interés, la libertad de pensamiento,
    peligra su propia función al no ser capaz de dar pautas de comportamiento social.
    La conciencia que por una parte obedece a la ley moral objetiva también está
    influida por la singularidad personal. Dicho esto, la conciencia, propia de cada
    persona, sería el único regulador ante la multitud de temas que lógicamente también
    precisan de cierta orientación jurídica.
    En el segundo caso, exigiría el cumplimiento íntegro de las normas limitando la
    3 Navarro-Valls, R. y J. Martinez-Torron, Las objeciones de conciencia en el Derecho Español y Comparado, Mc
    Graw-Hill, Madrid, 1997, pp. 9-26.
    libertad individual. El estado impondría así una visión general, aprobada por el
    mismo, que prevalecería sobre la conciencia. De esta forma, se erigiría como
    regulador de la “conciencia” del pueblo faltando así a uno de los derechos
    fundamentales.
    Una vez explicado el concepto de objeción de conciencia y las lagunas legales que
    existen en su regulación, damos paso a su aplicación en una práctica cada vez más
    generalizada en el Siglo XXI: “la objeción de conciencia en el aborto”.
    Objeción de Conciencia al Aborto
    Por aborto se entiende la interrupción del embarazo antes de que el feto sea viable.
    La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que la viabilidad fetal se
    adquiere en la semana 20 de gestación, una vez alcanzado un peso fetal de 500g.
    De esta manera definimos el aborto como la interrupción de embarazo antes de la
    semana 20 o cuyo feto pese menos de 500g4.
    Existen distintas maneras de clasificar el aborto pero nos centraremos en la
    clasificación obtenida del manual de Obstetricia de González Merlo5. De acuerdo a
    este texto, podemos clasificar el aborto en:
    • Aborto Espontáneo: se diagnostica en el 10-15% de los embarazos y un 85%
    de éstos ocurre en el primer trimestre de la gestación.
    o Aborto Ovular Primario: ocurre por defectos intrínsecos del óvulo o de
    su desarrollo. Algunos de estos deterioros pueden ser:
     Alteraciones cromosómicas del huevo
     Envejecimiento de los gametos
     Defectos enzimáticos congénitos (heredados)
     Lesiones del huevo por radiación, infección, fármacos, etc.
    o Aborto Traumático: en muchos casos se discute si el factor traumático
    es la etiología “per se” o mera coincidencia. De cualquier forma, no
    hay duda de su existencia. Puede deberse a:
    4 González Merlo, J y Del Sol, J.R., Obstetricia, Salvat, Barcelona, 1985, pág. 287-289.
    5 Ibídem.
     Traumatismo Físico: sobre todo si fue grave y en la región
    abdominal (1/1000 casos)
     Traumatismo Quirúrgico: en caso de someterse a cirugía
    abdominal próxima al útero.
     Traumatismo Psíquico: es aun más discutible.
    o Aborto por causas ambientales: es el que posee mayor diversidad de
    etiologías entre las que mencionaremos algunas:
     Causas hormonales:
    - insuficiencia del cuerpo amarillo
     Causas Metabólicas
    - Diabetes
    - Desnutrición y carencia de vitamina C, E y Acido Fólico.
     Causas Uterinas
    - Malformaciones
    - Miomas
     Cervicales: es importante señalar la incompetencia cervical, es
    decir, la incapacidad que presenta el cuello del útero para
    mantenerse contraído y evitar así la expulsión del móvil fetal. En
    muchos casos es secundario a aborto o parto previo.
    Los casos expuestos hasta ahora tratan sobre la interrupción espontánea del
    embarazo. Es decir, que los factores desencadenantes del mismo son específicos o
    intrínsecos del feto o de la madre siendo totalmente independientes de lo que
    conocemos como “interrupción voluntaria del embarazo”.
    El aborto provocado o interrupción voluntaria del embarazo tiene dos variantes
    según esta clasificación: el aborto ilegal y el aborto despenalizado de acuerdo al
    Código Penal español.
    La L.O. 9/1985 introduce el artículo 417bis al código penal mediante el cual se
    despenaliza el aborto en ciertos supuestos. La ley orgánica 10/1995 del Código
    Penal deja vigente el artículo 417bis del antiguo código y en la actual Ley de Salud
    Sexual y Reproductiva, aprobada hace unos días, sigue considerando el aborto
    como un delito despenalizado únicamente en los siguientes supuestos:
    “No será punible el aborto practicado por el médico, o bajo su dirección, en un
    centro o establecimiento sanitario público o privado, acreditado y con el
    consentimiento expreso de la mujer embarazada, cuando concurra alguna de las
    siguientes circunstancias:
    1. Indicación terapéutica: que sea necesario para evitar un grave peligro para la
    vida o la salud física o psíquica de la embarazada y así conste en un
    dictamen emitido, con anterioridad a la intervención, por un médico de la
    especialidad correspondiente distinto de aquel por quien o bajo cuya
    dirección se practique el aborto.
    2. Indicación ética: que el embarazo sea consecuencia de un hecho constitutivo
    de delito de violación del artículo 429 (art.179 del Código de 1995), siempre
    que el aborto se practique dentro de las 12 primeras semanas de gestación y
    que el mencionado hecho hubiese sido denunciado.
    3. Indicación eugenésica: que se presuma que el feto habrá de nacer con
    graves taras físicas o psíquicas, siempre que el aborto se practique dentro de
    las 22 primeras semanas de gestación y que el dictamen, expresado con
    anterioridad a la práctica del aborto, sea emitido por dos especialistas de un
    centro o establecimiento sanitario, público o privado, acreditado al efecto, y
    distintos de aquel por quien o bajo cuya dirección le practique el aborto”.
    A pesar de que la realización del aborto bajo estos supuestos esté despenalizada
    por la ley, el personal sanitario puede negarse, por motivos de conciencia, a
    realizarlo. Precisamente en estas situaciones se pone de relieve la existencia de la
    “objeción de conciencia”.
    La objeción de conciencia en el aborto puede definirse como: “la negativa a ejecutar
    o cooperar directa o indirectamente en la realización de un aborto, negativa
    motivada por la convicción de que tal actuación constituye una grave infracción de la
    Ley moral, de las normas deontológicas o, en el caso del creyente, de la norma
    religiosa6”.
    6 Derecho y Opinión. Revista del Departamento de Disciplinas Historico-Juridicas y Económico Sociales,
    Universidad de Córdoba, 1993, pág. 45.
    Haciendo una breve analogía podemos trasladar el problema de la cobertura jurídica
    del tema en cuestión a la práctica del aborto: por una parte tendríamos la garantía
    de la libertad de conciencia, a alegar por el médico y personal sanitario; y por otra
    parte, la protección de la libertad y la dignidad de la mujer.
    El derecho a la objeción de conciencia en el aborto ¿Existe?
    El artículo 16.1 de la Constitución Española garantiza “la libertad ideológica,
    religiosa, y de culto de los individuos y de las comunidades sin más limitaciones en
    sus manifestaciones, que la necesaria para la conservación del orden público,
    protegida por la ley”.
    La STC53/1985 de 11 de abril referida a la objeción de conciencia en el aborto,
    señalaba: “por lo que se refiere al derecho de objeción de conciencia, (…) existe y
    puede ser ejercido con independencia de que se haya dictado o no tal regulación.
    La objeción de conciencia forma parte del contenido del derecho fundamental a la
    libertad ideológica y religiosa recogido en el artículo 16.1 de la Constitución (…)”
    Aunque no existe regulación legal, si existe un reconocimiento de este derecho a
    nivel deontológico. Así, la Declaración de la Comisión Central de Deontología, sobre
    la objeción de conciencia del médico, manifiesta que “la negativa del médico a
    realizar, por motivos éticos o religiosos, determinados actos que son ordenados o
    tolerados por la autoridad es una acción de gran dignidad ética cuando las razones
    aducidas por el médico son serias, sinceras y constantes, y se refieren a cuestiones
    graves y fundamentales”. Por su parte, el Código de Ética y Deontología Médica
    afirma que “el médico tiene el derecho a negarse por razones de conciencia a
    aconsejar alguno de los métodos de regulación y de asistencia a la reproducción, a
    practicar la esterilización o a interrumpir un embarazo. Informará sin demora de su
    abstención y ofrecerá, en su caso, el tratamiento oportuno por el que se le consultó”
    7. “Los códigos deontológicos no contienen normas jurídicas en sentido estricto pero
    sus normas establecen obligaciones que deben cumplirse. El valor de las normas
    deontológicas ha sido realzado por la Ley 44/2003 al establecer que los principios y
    7 Martín Sánchez, I., Libertad religiosa y derecho sanitario, Fundación universitaria española, Madrid, 2007,
    pág. 76.
    valores contenidos en el ordenamiento deontológico constituyen uno de los límites
    en el ejercicio de las profesiones sanitarias”8
    “En el presente, el personal sanitario que puede ejercer el derecho a la objeción de
    conciencia al aborto estaría formado por los médicos, enfermeros o matronas que
    intervienen directamente, de una forma u otra, y de manera decisiva en la
    realización del aborto (…)”9.
    “Las autoridades están obligadas a respetar y proteger esta objeción de conciencia
    sin imponer ni permitir ninguna clase de perjuicios o represalias contra quienes se
    nieguen a practicar el aborto en los centros sanitarios públicos o privados y sin
    hacer discriminaciones por esta razón a la hora de seleccionar el personal para tales
    centros”10
    De acuerdo a lo expresado anteriormente, un facultativo médico tiene el derecho a
    la objeción de conciencia si una determinada acción interfiere con aspectos relativos
    a la ideología propia, la religión o a sus creencias etc.
    Aborto y Religión
    Resulta casi imposible desligar completamente un tema como la objeción de
    conciencia al aborto de la Religión. En este caso trataremos sobre la doctrina de la
    Iglesia Católica por ser la religión mayoritaria en España y por ser precisamente el
    tema de este Congreso UNIV 2010 “Can christianity inspire a global culture?
    Como primera medida haremos una aclaración con respecto a lo que la Iglesia
    considera aborto ilícito o directo y el llamado “aborto indirecto”. Existe, por una
    parte, desde el punto de vista ético, el aborto directo que es aquel que tiene como
    fin la muerte del feto, ya sea para preservar la salud física o psíquica de la madre,
    que exista grave tara física o psíquica del feto, etc. Por otra parte, tenemos el aborto
    8 Ibídem
    9 Rivas Vallejo, P. y M.D. García Valverde, Derecho y Medicina: Cuestiones jurídicas para profesionales de la
    salud, Thomson-Aranzadi, Madrid, 2009.
    10 Cebriá García, M., Objeciones de Conciencia a Intervenciones Medicas, Aranzadi, Pamplona. 2005.
    indirecto, que es aquel en el que la muerte del feto se produce de manera accidental
    y probable, al intervenir para curar una enfermedad de la mujer independientemente
    de su embarazo. Esto puede ocurrir en la intervención de un cáncer de útero o en el
    caso de un embarazo ectópico.
    Nuestra sociedad, nuestro Estado, nuestros gobiernos, intentan justificar la
    necesidad de prácticas abortivas legalizadas. Sin embargo, la Iglesia mantiene firme
    su postura que es la defensa, a toda costa, de la vida humana en gestación.
    El aborto, en pocas palabras11, sería menospreciar el valor de la vida humana
    independientemente del tiempo en el que el alma espiritual anima al feto humano.
    Haciendo referencia al proceso embrionario podemos decir que este es un proceso
    lineal y continuo cuyo objetivo es el nacimiento de un ser genéticamente distinto de
    sus progenitores, ya que se compone de una mezcla equivalente de cromosomas
    maternos y paternos (23 pares maternos/23 pares paternos). Atentar contra este
    proceso sería violar el derecho fundamental a la vida.
    La vida de una persona no debe medirse en base a su rol en la sociedad, su
    productividad o su profesión ya que estas son características que Dios nos da para
    aplicarlas y hacer un bien en nuestro día a día, como cristianos. Sin embargo, de no
    existir vida, ¿de qué servirían estos dones? La vida debe medirse como lo que es “la
    posibilidad de vivir”, derecho intrínseco a toda concepción, que no debería ser
    negada a nadie y mucho menos puesta al libre albedrío de la voluntad de terceros.
    Frente a la despenalización del aborto expuesta en la L.O. 9/1985 la Iglesia12, como
    guía espiritual, se manifiesta de la siguiente manera:
    1. El hecho de despenalización no cambia la valoración moral del aborto
    provocado.
    11 Este apartado se inspira en la Nota sobre el Aborto de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe (4-X-
    1974).
    12 “Actitudes morales y cristianas ante la despenalización del aborto” (24-6-1985) Citado en Ética, salud,
    enfermedad, obra ya citada.
    2. El mandamiento “No mataras” y la ley nueva y suprema del Amor al Prójimo
    expresan en este caso lo que tiene que ser el comportamiento
    verdaderamente humano y cristiano ante la vida del prójimo.
    3. Así lo ha expresado el Concilio Vaticano II en su Constitución Gaudium et
    spes, al decir: «Dios, Señor de la vida, ha confiado a los hombres la insigne
    misión de conservar la vida, misión que ha de llevarse a cabo de modo digno
    del hombre. Por tanto, la vida, desde su concepción, ha de ser salvaguardada
    con el máximo cuidado; el aborto y el infanticidio son crímenes abominables»
    (n. 51).
    Así lo proclamó también Su Santidad el Papa Juan Pablo II durante su visita
    a España. En efecto, en la misa para las familias que se celebró en el Paseo
    de la Castellana de Madrid, dijo lo siguiente: «Pero hay otro aspecto, aún
    más grave y fundamental, que se refiere al amor conyugal como fuente de la
    vida: hablo del respeto absoluto a la vida humana, que ninguna persona o
    institución, privada o pública, puede ignorar. Por ello, quien negara la defensa
    a la persona humana más inocente y débil, a la persona humana ya
    concebida aunque todavía no nacida, cometería una gravísima violación del
    orden moral. Nunca se puede legitimar la muerte de un inocente. Se minaría
    el mismo fundamento de la sociedad» (2-11-1982).
    4. El personal sanitario de los centros públicos o privados tiene el derecho y
    hasta la obligación de presentar objeción de conciencia en el caso de que las
    autoridades civiles, sus superiores sanitarios o los propietarios de los
    Centros, pretendieran obligarles a realizar o colaborar en la realización de
    acciones abortivas.
    Para finalizar cabe mencionar que la única forma de que la sociedad evolucione de
    una manera completamente positiva es que dicha evolución tenga en cuenta todas
    las dimensiones del hombre. El ser humano, como criatura que es, necesita conocer
    y aprender, como vimos al principio, necesita el desarrollo y más que nada el
    progreso. Sin embargo, esto tiene que ir de la mano de ciertos modelos éticos y
    morales como, por ejemplo, los que ofrece la religión. La supremacía de una
    dimensión, como puede ser el conocimiento, nos llevaría a un sistema de
    retroalimentación positiva en el que no existirían limites “mientras más conozco, mas
    quiero”, que conduciría al vicio y a la desintegración del ser como cuerpo y alma.
    Conclusiones
    1. La objeción de conciencia se ampara bajo el artículo 16. 1 de la Constitución
    Española por lo tanto, es un derecho a ejercer por cualquier persona que se
    encuentre ante una situación que quebrante su ideología, religión, creencia,
    etc.
    2. La objeción de conciencia del médico se recoge en el Código de Ética y
    Deontología Médica.
    3. Actualmente en el Código Penal Español no existe una regulación específica
    de la objeción de conciencia del personal sanitario.
    4. La simple aplicación de la Constitución debería proteger el derecho
    fundamental de la libertad de ideología, de la cual forma parte la objeción de
    conciencia.
    5. En el futuro sería necesario establecer algún tipo de regulación de la objeción
    de conciencia del personal sanitario con el fin de evitar falsos positivos y
    poder llevar un control censual de objetores y no objetores.
    6. Los cristianos tienen el derecho y el deber de hacer uso de la objeción de
    conciencia ya que el aborto ha sido considerado como crimen abominable por
    el Concilio Vaticano II en su Constitución Gaudium et spes .13
    13 “Actitudes morales y cristianas ante la despenalización del aborto” (24-6-1985)
    Bibliografía
    • García Hoz, V. Principios de pedagogía sistemática, 10ª.Ed. Madrid, Rialp,
    1981,
    • Monge, M.A., Ética, salud, enfermedad, Palabra, Madrid, 1991
    • González Merlo, J. y Del Sol, J.R., Obstetricia, Salvat, Barcelona, 1985
    • Navarro-Valls, R. y J. Martinez-Torron, Las objeciones de conciencia en el
    Derecho Español y Comparado, Mc Graw Hill, Madrid, 1997
    • Martín Sánchez, I., Libertad religiosa y derecho sanitario, Fundación
    universitaria española, Madrid, 2007.
    • Rivas Vallejo, P. y M.D. García Valverde, Derecho y Medicina: Cuestiones
    jurídicas para profesionales de la salud, Thomson-Aranzadi, Madrid, 2009.
    • Cebriá García, M., Objeciones de Conciencia a Intervenciones Medicas,
    Aranzadi, Pamplona. 2005.
    • Nota sobre el Aborto de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe (4-X-
    1974).
    • “Actitudes morales y cristianas ante la despenalización del aborto” (24-6-
    1985)
    • Derecho y Opinión. Revista del Departamento de Disciplinas Historico-
    Juridicas y Económico Sociales, Universidad de Córdoba, 1993

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